¿Quién debería hacerse la prueba de la clamidia?

Toda persona sexualmente activa puede ser infectada con clamidia. Cualquier persona con síntomas en sus genitales, tales como secreción, ardor al orinar, úlceras poco usuales o sarpullido, debe evitar tener relaciones sexuales hasta que pueda consultar a un proveedor de atención médica.

Además, cualquier persona que tenga relaciones sexuales orales, anales o vaginales con una pareja que recientemente haya recibido un diagnóstico de una enfermedad de transmisión sexual debe ver a un proveedor de atención médica para hacerse una evaluación.

Los CDC recomiendan pruebas anuales para detectar la clamidia a todas las mujeres sexualmente activas de 25 años o menos y las mujeres de más edad con factores de riesgo de infecciones por clamidia (por ej., quienes tengan una nueva pareja sexual o múltiples parejas sexuales), así como todas las mujeres embarazadas. Todas las mujeres sexualmente activas deberían hablar sobre sus factores de riesgo con un proveedor de atención médica que pueda determinar si es necesario hacer pruebas de detección más frecuentes.

Los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (HSH) con penetración anal deben hacerse la prueba de detección de clamidia todos los años. Los HSH que tienen múltiples o anónimas parejas sexuales deben hacerse la prueba con mayor frecuencia.

Las mujeres sexualmente activas e infectadas con el VIH que tengan 25 años o menos u otros factores de riesgo y todas las personas infectadas con el VIH que reporten penetración anal deben hacerse la prueba de detección de clamidia en la primera cita de atención médica por el VIH y a partir de entonces por lo menos una vez al año. Un proveedor de atención médica puede determinar si es necesario hacer pruebas de detección más frecuentes de acuerdo con los factores de riesgo del paciente.

 

 

 

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