¿Cuál es el tratamiento de la EIP?

La EIP se puede curar con varios tipos de antibióticos. El médico determinará y recomendará la mejor terapia. Sin embargo, el tratamiento con antibióticos no corrige los daños que ya han ocurrido en los órganos genitales internos. Si una mujer tiene dolor pélvico y otros síntomas de EIP, es de vital importancia que busque atención de inmediato. Un tratamiento a tiempo con antibióticos puede prevenir daños graves a los órganos genitales. Entre más tiempo se demore la mujer en recibir tratamiento contra la EIP, mayor será la probabilidad de quedar infértil o de tener un embarazo ectópico en el futuro a consecuencia del daño que sufrieron las trompas de Falopio.

Debido a la dificultad para identificar a los organismos que infectan los órganos genitales internos y a que más de un organismo puede ser el causante de un caso de EIP, esta enfermedad se trata, por lo general, con al menos dos antibióticos eficaces contra una amplia gama de agentes infecciosos. Estos antibióticos pueden ser administrados por vía oral o por inyección. Los síntomas pueden desaparecer antes de que se cure la infección, por lo tanto la mujer debe tomarse todos los antibióticos que le han sido recetados aunque ya no tenga síntomas. Esto ayudará a prevenir que la infección se vuelva a presentar. Las mujeres que están recibiendo tratamiento contra la EIP deben ser reexaminadas por su médico tres días después de iniciado el tratamiento para asegurarse de que los antibióticos son eficaces y están curando la infección. Asimismo, la pareja o parejas sexuales de la mujer deben recibir tratamiento para disminuir el riesgo de reinfección, aunque no tengan síntomas, ya que aun así podrían estar infectadas con los organismos que causan la EIP.

Se puede recomendar que una mujer sea hospitalizada para recibir tratamiento contra la EIP si: (1) está gravemente enferma (p.ej. tiene náusea, vómito y fiebre alta); (2) está embarazada; (3) no responde a los medicamentos o no los puede tomar por vía oral y necesita que los antibióticos se administren por vía intravenosa; (4) tiene un absceso en la trompa de Falopio o en el ovario (absceso tubo-ovárico); o (5) requiere de monitorización para asegurarse de que los síntomas no se deben a otra afección que puede requerir de cirugía urgente (p. ej. apendicitis). Si los síntomas persisten o si el absceso no desaparece, es posible que se necesite realizar una cirugía. Las complicaciones de la EIP, como el dolor pélvico crónico y la cicatrización, son difíciles de tratar, pero en ciertas ocasiones mejoran con la cirugía.

 

 

Fuente del contenido: http://www.cdc.gov/