Recomendaciones  a los pacientes

Los CDC y socios, incluida la Academia Americana de Pediatría (AAP), recomendaron la vacuna contra el VPH tanto para las niñas y los niños de 11 o 12 años e instan a los médicos a que recomienden firmemente las vacunas para preadolescentes y adolescentes que todavía no hayan recibido la vacuna completa.

Es importante que reciban las tres dosis de la vacuna contra el VPH para obtener los beneficios máximos.

Las mujeres que recibieron la vacuna aún necesitan hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino de rutina, comenzando a los 21 años de edad, ya que las vacunas las protegerán contra la mayoría pero no todos los tipos de VPH que causan cáncer de cuello uterino.

Todos los pacientes vacunados deben continuar practicando abstinencia sexual o seguir conductas sexuales sin riesgo (como el uso del condón), debido a que la vacuna  no  protege contras las otras infecciones de transmisión sexual. Aunque los condones no protegen completamente contra el VPH, pueden reducir la probabilidad de contraer el VPH y presentar enfermedades relacionadas a este virus, siempre que se usen al tener relaciones sexuales y de manera correcta. También pueden disminuir el riesgo del VPH teniendo relaciones mutuamente monógamas con una pareja que no ha tenido parejas sexuales o ha tenido pocas o limitando el número de parejas sexuales.

Los CDC han creado otros recursos que los proveedores de atención médica pueden encontrar útiles para educar y aconsejar a los padres y a los pacientes jóvenes. En el pasado, el cáncer de cuello uterino cobró la vida de más mujeres estadounidenses que cualquier otro tipo de cáncer. Pero en los últimos 40 años, la detección generalizada del cáncer de cuello uterino mediante la prueba de Papanicolaou y el tratamiento de anormalidades cervicouterinas precancerosas han causado en los Estados Unidos una reducción en la incidencia y mortalidad. En la actualidad, han sido aprobadas para su uso y se dispone comercialmente de nuevas tecnologías como la citología de base líquida y una prueba del ADN del VPH para la detección y el tratamiento del cáncer de cuello uterino en mujeres. El 82% de las mujeres en los Estados Unidos reportó haberse hecho una prueba de Papanicolaou en los últimos tres años.

A pesar de estos avances, los programas de detección en los Estados Unidos no están llegando a todas las mujeres del país. Se calcula que la mitad de las mujeres diagnosticadas con cáncer de cuello uterino nunca se han hecho una prueba de detección del cáncer uterino y además el 10% no se ha hecho la prueba en los últimos 5 años. El cáncer de cuello uterino afecta desproporcionadamente a las mujeres de bajo nivel socioeconómico, que no tienen acceso frecuente a atención médica, no tienen seguro o que son inmigrantes recién llegadas. Estos sectores de la población son los que más se beneficiarían de la vacunación contra el VPH.

 

 

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